Después de los 65, perder el equilibrio no es normal: este ejercicio lo previene

Después de los 65, perder el equilibrio no es normal. Si cuesta mantenerse estable al andar o al subir un escalón, no hay que resignarse. Con movimientos simples y progresivos se puede recuperar confianza y reducir el riesgo de caídas.

Por qué perder el equilibrio tras los 65 no es inevitable

La pérdida de equilibrio suele venir por varias causas: disminución de fuerza, menor coordinación y cambios en la sensibilidad de los pies. La experiencia acumulada con personas mayores muestra que muchas veces falta un estímulo concreto, no milagros.

María, 72 años, notó que al entrar en su cocina dudaba en cada paso. Tras trabajar con ejercicios suaves aumentó la estabilidad en unas semanas. ¿Qué hizo la diferencia? Practicar un gesto simple y regular, sin complicarse.

El ejercicio clave para prevenir caídas: apoyo alterno con mirada fija

Es un ejercicio que combina fuerza, equilibrio y propriocepción. Basta con pocos minutos al día y sin material especial. El truco está en avanzar con control y mantener la mirada en un punto fijo.

  1. Posición inicial: párate junto a una silla, con el peso repartido y la mirada al frente.
  2. Paso corto hacia adelante: da un paso corto con la pierna derecha y apoya el talón primero. Mantén el equilibrio 2–3 segundos.
  3. Regresa con control: vuelve a la posición inicial sin apoyarte en la silla, usando el abdomen y las piernas.
  4. Alterna las piernas: repite 8–12 veces por lado. Si hay inseguridad, sujeta la silla con la mano pero sin apoyarte del todo.
  5. Progresión: cuando sea fácil, haz el ejercicio sin mirar la mesa y con los ojos cerrados brevemente.

Este protocolo respeta la progresión y la seguridad que suelen recomendar los instructores que trabajan con mayores. Es práctico y adaptable a cada nivel.

Cómo integrar el ejercicio en la rutina diaria después de los 65

Lo ideal es hacerlo dos o tres veces por semana, 10 minutos cada sesión. Se puede combinar con tareas cotidianas: al salir del baño, antes de preparar la comida o al levantarse por la mañana.

Un ejemplo práctico: calentar 2 minutos caminando en casa, 8–10 repeticiones por pierna del apoyo alterno, y terminar con 1 minuto de marcha en el sitio. Así de simple y sin complicarte.

Consejo extra: si hay dudas sobre dolor o mareos, consulta con el profesional de referencia, pero no dejes de intentarlo de forma progresiva. El objetivo es moverse con seguridad y recuperar la libertad de los gestos cotidianos.

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